Historia del colegio

Se cumplen ya más de 150 años desde que en 1859 la congregación de las Hijas de la Cruz llegara a la Villa y fundara el colegio. Las religiosas, procedentes de Francia, respondían de este modo a la petición de ayuda de La Asociación de las Damas Protectoras de las Niñas Huerfanas. Ayudadas por Mariano José de Ibargüengoitia, Párroco de San Antón, comenzaron a preocuparse por las muchachas desamparadas de la zona. En la Ronda eran acogidas y además se les impartía educación de forma gratuita.
Pero no sólo llegaban al centro niñas en situación de pobreza, también llegaban alumnas externas e internas que demandaban educación y que pagaban una cantidad económica a cambio de recibir instrucción académica.
De este modo el centro se convirtió en el primer colegio femenino de la capital vizcaina, lo que supuso una pequeña revolución.
Era una época en la que las niñas solamente estaban llamadas a realizar lo que se denominaban “labores de su género”. Se creía que las mujeres estaban predestinadas para la costura y el encaje y se negaba su derecho a cursar materias como gramática o aritmética. El centro les ofrecía la oportunidad de estudiar las mismas materias que los varones, un paso importante de cara a la igualdad educativa.
Con los años el colegio se fue afianzando y fue en los años 70, con la reforma del edificio, cuando contó con el mayor número de alumnas.
El siguiente gran cambio se vivió durante la década de los 80, cuando el modelo de educación diferenciada exclusivamente femenino pasó a ser mixto.
Los alumnos han pasado de entrar por la calle Ronda a hacerlo por el número 15 de la calle Solokoetxe, desde donde miran al futuro con optimismo.
El colegio siempre intenta mejorar a base de proyectos y de sumarse a iniciativas municipales que mejoren la calidad de la educación.
Llevamos a cabo un buen número de proyectos: un proyecto de salud, y colaboran en las actividades medioambientales de Agenda XXI, iniciativa de la Oficina contra el Cambio climático de la Villa. No se olvidan del Euskera y la cultura vasca y, para fomentar la tradición, se celebra un día del Euskera, Santa Agueda, Santo Tomás, la txistorrada y participan activamente en la korrika y en la semana del esukera de Santutxu, dentro del proyecto de Normalización del Euskera.

Es una “escuela inclusiva abierta a las lenguas, culturas y a las necesidades de todos nuestros alumnos y alumnas”. Desarrollan la interculturalidad por medio de diversas actividades y talleres como cocina o danzas del mundo y valoran ésta como una riqueza, no como un obstáculo. “Estamos abiertos a todos, no vemos la interculturalidad como un problema sino como una característica de estos tiempos. Acogemos a todos por igual”.